Pensamiento Crítico y Lógica

Douglas Wilson es uno de los fundadores de la Escuela Logos en Moscow, Idaho, una de las pocas escuelas matutinas Americanas establecida sobre los principios del aprendizaje clásico. Para promover estos principios ha escrito “Recobrando las Herramientas Perdidas del Aprendizaje” (Crossway Books, 1991), lo mismo que textos de introducción a la lógica y gramática Latina. Un autor prolífico, con muchos otros libros en imprenta, Douglas edita la revista mensual Credenda/Agenda y es el padre de tres hijos adolescentes. Ud. puede contactarlo en Canon Press, 110 Baker, Moscow ID 83843.


¿Alguna vez ha visto Ud. la calcomanía “Cuestiona la Autoridad”? Esta calcomanía provee un ejemplo de lo que los educadores modernos llaman “pensamiento crítico”. La mentalidad de “pensamiento crítico” cuestiona, difiere, prueba y muestra su desacuerdo, contra cualquier autoridad fija o marco de referencia. Piensa críticamente acerca de la respuesta propuesta porque duda de que hayan respuestas de cualquier tipo. En pocas palabras, duda de todo excepto de la confiabilidad de su propia duda. Enseña el escepticismo como un absoluto religioso.

Una respuesta lógica a la calcomanía (para aquellos de nosotros que nos gusta responder a las calcomanías) sería, “¿Quién lo dice?” La persona entrenada en lógica cuestiona la calcomanía porque mira un problema lógico con la posición presentada en la calcomanía. Este cuestionador ha sido entrenado para reconocer tales problemas, corregirlos y llegar a la respuesta correcta.

La Diferencia entre Pensamiento Crítico y Lógica

Aquellos que buscan inculcar “destrezas en pensamiento crítico” le dan toda la autoridad al cuestionador. Él examina, prueba, cuestiona, etc., antes de optar por “cualquier cosa que funcione para él”. Aquel que tiene las preguntas tiene toda la autoridad -- un autoridad totalmente subjetiva.

El análisis lógico presupone que existe tal cosa como la verdad absoluta incambiable, y de que esta verdad tiene autoridad sobre nosotros. No se nos permite manosear la verdad. En lugar de enseñar el escepticismo -- la creencia de que no hay respuestas incambiables -- este método enseña que estamos buscando respuestas válidamente derivadas. El razonador no está del todo interesado en cualquier cosa que pudiera “funcionarle”; él está interesado en respuestas que sean verdad aún cuando él ni haya nacido. En otras palabras, él está interesado en la verdad objetiva.

Qué Hacer Acerca del Pensamiento Crítico

Sin embargo, las apariencias pueden ser engañosas. La retórica de las “destrezas en pensamiento crítico” permite a los educadores hacer ruidos que suenan inteligentes mientras se dedican a dar vueltas en círculos. No te dejes embaucar por esto. No es nada más que parloteo sofisticado y sutil al borde del vacío.

Así que, ¿debiésemos simplemente evitar todo y cualquier cosa que se etiquete como “pensamiento crítico”? Una vez más, las etiquetas pueden ser engañosas. Aunque el movimiento de las “destrezas en pensamiento crítico” como un todo enseña el escepticismo y la incredulidad no todo producto meramente etiquetado como “pensamiento crítico” es malo. Para alcanzar el mercado de las escuelas públicas, donde la lógica está ausente y el pensamiento crítico está presente, muchos publicadores educacionales están ahora comercializando sus productos sobre lógica como materiales de “pensamiento crítico”. ¡Por ejemplo, la Editorial Pensamiento Crítico ofrece muchas series de libros de trabajo basados en lógica formal y simbólica!

Lo que quieres evitar son:

Lógica 101

Claro, los padres Cristianos quieren enseñar a sus hijos a pensar. ¿Cómo hacemos esto? El padre que instruye a sus hijos en análisis lógico debiese comenzar por aprender -- él mismo -- ciertos puntos básicos sobre la lógica. Echemos una mirada a unos pocos de estos puntos.

Verdad y Validez. Uno de los puntos de inicio más importantes cuando se estudia lógica es la diferencia entre la verdad y la validez. Un argumento válido es uno que es estructuralmente sensato -- la conclusión debe ser verdadera si las premisas son verdaderas. Las premisas pueden no ser verdad, pero si lo fuesen, la conclusión necesariamente seguiría al argumento. Miremos este ejemplo:

Todos los perros son café.

Este animal es un perro.

Por lo tanto este animal es café.

Esto no es verdad (no todos los perros son café). Aunque, si fuera verdad, la conclusión necesariamente sería verdad. La verdad responde a la pregunta, “¿Es esto así?” La Validez responde a la pregunta, “¿Fluye del argumento?” (¿Se desprende del argumento? ¿Se deduce del argumento? ¿Resulta del argumento? etc.)

Falacias de Forma. Otra importante distinción que debe hacerse es la diferencia entre las falacias de forma y las falacias de distracción. Una falacia de forma ocurre cuando hay un problema estructural en el argumento de uno - nunca sería válido no importa cuáles sean los nombres en el argumento. Miremos a este argumento inválido:

Todos los gatos tienen cuatro piernas.

Este animal tiene cuatro piernas.

Por lo tanto, este animal es un gato.

Aún cuando las premisas son verdaderas (los gatos sí tienen cuatro patas y este animal también tiene cuatro patas), esta es una falacia de forma. El argumento es estructuralmente insostenible.

Falacias de Distracción. Una falacia de distracción ocurre cuando uno está atrapado y busca, por varios y diversos medios, de cambiar el tema. En lugar de decir, “Me has agarrado en ese punto”, él dice, “¡Miren! ¡Un cometa!” Un ejemplo de una falacia de distracción es el abusivo anuncio de: “Eso no puede ser verdad porque tú eres un imbécil.” El hombre es atacado en lugar de ser atacado su argumento. Otro ejemplo es aquel de: “¿Ah sí? Bueno, ¡tú también lo has hecho!” Pero claro solo porque alguien más ha cometido la misma falacia no rescata tu argumento.

Las posibilidades para aplicaciones de la vida real son enormes. Deuteronomio nos dice que debemos instruir a nuestros hijos cuando nos levantamos, cuando andamos por el camino, cuando leemos cartas al editor, y así sucesivamente. Nuestra sociedad nos ha provisto graciosamente con abundantes falacias que sirven para desarrollar la maquinaria lógica de nuestros hijos. Recuerdo estar mirando las noticias una vez cuando mi hijo repentinamente señaló a la pantalla y dio el nombre de la falacia. Con un poco de entrenamiento disciplinado no mucho tiempo después sus hijos comenzarán a ver falacias por todas partes.

Una advertencia: los no creyentes no son los únicos que cometen errores en lógica. Contradicciones lógicas a menudo saldrán a la superficie en sermones, libros Cristianos, etc. Los Cristianos a menudo dirán cosas que son verdaderas, pero todavía serán inválidas. ¿Estamos obligados a defender tales errores solo porque la gente buena los comete? ¡En ninguna manera! La Verdad es todavía verdad, no importa de cuántos argumentos inválidos se eche mano, pero ¡cuánto mejor es librarse de las piedras de molino inválidas que tan a menudo le son atadas alrededor de su cuello!

No es de ayuda real para un niño enseñarle a alabar cuando oye algo con lo cual está de acuerdo. ¡Aún los profesores de pensamiento crítico hacen eso! Debiésemos enseñarle a hacerse siempre estas dos preguntas: (1) ¿Es verdadera la conclusión?, y (2) ¿Fue sensato (articulado, sensato, razonable) el argumento? Si el argumento no fue sensato, ¿puede él pensar en un argumento que sí lo sea? Queremos inculcar tanto amor por la verad y confianza en la Palabra de Dios - la cual es auto-consistente, lógica y verdadera. Esto es acerca de lo que estaba hablando Salomón cuando dijo, “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia” (Proverbios 4:7).

Después de todo, no somos Cristianos porque “funciona para nosotros”.