El Verdadero Legado de Bill Clinton


David L. Bahnsen

Marzo, 2002


Si ha estado Ud. vivo y consciente esta última semana, probablemente habrá visto o leído los repetidos reportajes de noticias que presentan un resumen de todas las noticias del año. Obviamente los eventos trágicos del 11 de Septiembre del 2001 han tomado los principales titulares, mientras periódicos, radios, shows de cable, etc., nos han inundado con varias recapitulaciones de lo que con toda certeza fue la noticia del año. Puesto que quizás el primer evento del 2001 “digno de ser noticioso” fue la inauguración del Presidente George W. Bush, y los eventos del 11 de Septiembre nos han hecho pensar a todos acerca de una cantidad de asuntos apremiantes, vino a mi mente una interesante revelación que quiero compartir.


La Historia Recuerda al Astuto Willie


Nuestro anterior presidente, William Jefferson Clinton, de alguna manera ha estado siempre obsesionado con la manera en la cual la historia le recuerda. De hecho, la semana pasada llamó a un número de sus ayudantes a su oficina en Harlem, con el propósito de generar una “campaña de relaciones públicas” que declarará de una manera mejor algunos de los puntos destacados de su presidencia. Como Cristiano conservador no soy aficionado a Bill Clinton. Dudo que eso sea una sorpresa. Sin embargo, con toda la plática acerca del legado de Bill Clinton, definitivamente tengo curiosidad. He llegado a la conclusión de que sí sé como la historia debería recordar a Bill Clinton, y creo que así lo hará.


Hay un número de quienes apoyan a Clinton que afirman que será recordado por el tremendo crecimiento económico de los 1990’s. Desafortunadamente, hay demasiadas personas con coeficientes intelectuales por encima de 50 como para pensar que ese es el legado de Clinton. Su aumento gigantesco de los impuestos, el repugnante uso del Departamento de Justicia para obstaculizar el crecimiento de los negocios honestos (i.e., Microsoft), y su consistente aventura amorosa con el ambientalismo, todo esto señala al hecho de que Clinton no era aficionado del crecimiento de los negocios, y no tenía entre sus cualidades el deseo de ver la expansión económica. El crecimiento en la economía ocurrió en los 90s a pesar de Bill Clinton, no por causa de Bill Clinton. Es más, el hecho de que tan pronto como dejó el cargo la nación entró en una recesión por primera vez en diez años, servirá más para remover la probabilidad de que el legado de Clinton sea su trabajo con la economía.


A pesar de mis opiniones claras, y quizás excesivamente declaradas sobre la vida personal de Bill Clinton, no creo que la historia le vaya a recordar solo por Mónica Lewinsky. Tristemente, hay demasiadas personas con IQs morales por debajo de 50 que predicarán por siempre la línea, “Todos lo han hecho,” o “solo es su vida personal.” No olvidemos mi favorita: “Kenneth Starr estaba en una cacería de brujas” (como si Kenneth Starr alguna vez entregó una caja de cigarrillos a la Casa Blanca). No, desafortunadamente, estando bajo juramento, haciendo burla de las mujeres, quebrantando la ley, hostigando sexualmente a las muchachas, y realizando actos sexuales con alguien casi de la misma edad de la hija de alguien ya no es más un gran asunto. Los Americanos no condenan tanto el adulterio. El feminismo, la mayor causa de infelicidad del género femenino en la historia, son un fracaso y una hipocresía colosales. Bill Clinton le hizo una proposición ilegal a Paula Jones, estuvo involucrado sexualmente con una interna, engañó a su esposa repetidamente, y estaba listo para dejar en el desamparo a Mónica. Sin embargo, ni siquiera un grupo de derechos de las mujeres tuvo el coraje o la determinación para condenar al hombre. Si las mujeres que afirman ser partidiarias de personas como Paula y Mónica no tienen las agallas para condenar a Clinton (pude haber dicho algo más aquí), también dudo que la historia vaya a hacerlo.


Bill y el 11 de Septiembre


No, no es la economía, y no es Mónica. Estoy convencido que el legado de Bill Clinton estará eternamente vinculado al 11 de Septiembre del 2001.


Más y más hechos continúan saliendo a la superficie con respecto a la incompetencia de la administración Clinton (y del mismo Presidente Clinton) al tratar con la amenaza del terrorismo. Alrededor de 3,000 personas murieron ese fatídico día, y estoy firmemente convencido que los eventos que tomaron lugar el 11 de Septiembre representan el mayor fracaso de seguridad nacional en la historia de nuestra nación. Para mí, una confusa ironía fue la creación, por parte del Presidente Bush, de un departamento de “Seguridad Doméstica.” ¿Qué diantres es el trabajo del Pentágono, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, todos estos departamentos ya pre-establecidos, sino la “seguridad” de nuestra “tierra natal”? En los ocho años de la presidencia de Bill Clinton, el departamento de estado bajo su mando no se usó para proteger nuestra tierra. Fueron usados solo para hacer movimientos innecesarios cada vez que sus hazañas sexuales ocupaban la primera página, y fueron usados excesivamente en una guerra en Kosovo y en Bosnia que no tenía nada que ver con nosotros. Osama bin Landen se tomó el crédito por el asesinato de civiles y militares Americanos, y públicamente financió a la Jihad en contra de nuestra nación. Bill Clinton no hizo nada. Sus acciones (o en su defecto la falta de ellas) permitió que un terrorista rico y competente organizara células terroristas por todo el mundo. Le disparamos a Yugoslavos que, de cualquier forma, no tenían nada que ver con nosotros, mientras Osama planeaba el mayor acto de destrucción en tierra Americana en los últimos 140 años. Nunca entenderé lo que el Presidente Clinton y su gente estaban haciendo; pero mientras Janet Reno estaba obsesionada con fragmentar los esfuerzos de Microsoft, y con matar a 88 personas incluyendo niños en Waco, TX, y con poner una ametralladora cerca de la cabeza de un niño de cinco años quien había escapado del Comunismo, había terroristas Árabes entrando ilegalmente a los EUA tomando lecciones de vuelo. Mientras Madeline Albright y Bill Clinton tomaban el crédito por el “tratado de paz más grande de la historia Árabe” (muchacho, ese asunto Palestino/Israelí sí que se ha vuelto grande, ¿eh, Bill?), las células Europeas de Al-Qaeda salieron a la superficie por todo el continente, con vínculos de financiamiento directo desde Afganistán y con Osama Bin Laden. El registro de política exterior del ex presidente da cuenta de un desastre tras otro. La única tarea legítima que tenía – proteger nuestras fronteras de la invasión extranjera – resultó en cuatro aviones usados como misiles, y en la muerte de 3,000 personas.


La historia debe recordar a Bill Clinton como el presidente que fracasó en perseguir a un terrorista quien le declaró la guerra a los Estados Unidos. Esto es acertado históricamente. Está respaldado por hechos. Es verdad.


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David actualmente es el propietario y operador de la Agencia Artística Davdon y de la Dirección de Administración DLB, compañías de representación musical que sirven a la industria musical Cristiana con oficinas en Newport Beach, CA, Nashville, TN, y Belfast, Irlanda. David sirve en la junta del Centro de Estudios Cristianos del Sur de California y de la Fundación Pacto de Medios de Comunicación. Es hijo del fallecido Dr. Greg Bahnsen, un renombrado autor y pastor Reformado. Puede ser contactado en DavidBahnsen@msn.com