Quiero agradecer a mi buen amigo
y compañero de pacto, el pastor Mario Avilés, por el obsequio
del libro “The Leadership Engine”, cuyos conceptos hicieron volver
mis pensamientos hacia Lucas 16:8, “porque los hijos de este siglo son más sagaces en
el trato con sus semejantes que los hijos de luz”.
c La verdad del Evangelio del Reino
requiere un orden si es que va a llegar a producir los frutos que
tiene el poder de producir. Con mucha frecuencia veo a líderes
que entienden los conceptos del Evangelio del Reino y sin embargo no tienen
el poder ni la habilidad de producir el orden necesario para que
esta verdad poderosa se profundice y multiplique. En palabras de Dennis
Peacocke piensan nuevo, pero actúan viejo.
La verdad les es nueva, pero
siguen funcionando en el viejo orden. Como resultado la verdad no
es comprendida de manera amplia y puede llegar a producirse un estancamiento
que a la larga puede nulificar los efectos poderosos de la verdad misma.
Jesús dijo: “procuráis matarme porque mi palabra no halla
cabida en vosotros” (Juan 8:37).
Las enseñanzas de Jesús
no calzaban con el orden en que los adversarios de Jesús
pensaban. ¡Y cambiar el orden les resultaba demasiado incómodo
y doloroso! Así que prefirieron matar al maestro de esta Verdad.
Es una cosa maravillosa articular
una verdad; otra totalmente distinta es crear y sostener el orden en que
esa verdad se profundizará y llegará a producir los frutos
que puede producir. En este Reino y Visión analizaremos los
componentes de un orden y cómo operan estos componentes para
la edificación de una cultura del Reino en la esfera de influencia
donde nos encontremos.
Si la verdad del Evangelio del
Reino nos ha alcanzado (por la Gracia del Señor) entonces el aspecto
TÉCNICO de lo que realizamos deberá comenzar a reflejar
los nuevos paradigmas. Los líderes siempre operan en estos tres
distintos niveles. Al principio te sonará un poco académico
pero si piensas detenidamente en ello por un minuto verás que es
verdad. Todo grupo que existe para un propósito tiene un sistema
técnico que organiza sus recursos para cumplir o alcanzar ese
propósito. Esta es la primera “T” de nuestro título.
Además todo grupo tiene
un sistema político que determina cómo se usan la
influencia, el poder y las recompensas para motivar a la gente. Así
que los valores y estándares políticos comenzarán
a ser administrados de manera que reflejen y refuercen los nuevos paradigmas.
No puedes castigar a los que creen y promueven los nuevos paradigmas pues
es totalmente contraproducente. Tu sistema político no puede
contradecir la verdad que estás impulsando. Y esto es la “P” que
encontramos en nuestro título.
Bueno, ¿qué significa
la “C” del título? Además de un sistema técnico,
y un sistema político todo grupo que existe para un propósito
posee un sistema cultural que consiste de las normas y valores que
mantienen a la gente unida, en nexo, vinculadas, las unas con las otras.
Por cierto, los diferentes componentes
han de ser coherentes entre sí y ser fieles a la Verdad recibida.
No se puede funcionar con el sistema técnico de un orden
y el sistema político de otro. No puedo usar técnicas
Freudianas para administrar los recursos y al mismo tiempo usar un sistema
político basado en los valores del Reino de Dios. No puedo edificar
autogobierno allí donde los hombres no poseen la libertad de equivocarse.
Si el sistema cultural no provee espacios para el error y la equivocación
el resultado será que sufrirán los aspectos técnicos
y los aspectos políticos. ¿Estamos notando el delicado balance
entre los distintos componentes?
LEY Y ORDEN Toda ley propugna por un orden. La finalidad de
la ley no es ella en sí misma sino el orden que pretende estimular
y el no-orden cuya formación pretende disuadir. La Ley es un medio,
no un fin. Es un método, no el propósito. Y si hemos comenzado
a entender lo que es el orden entonces hemos comenzado a comprender
también que hay leyes técnicas, leyes políticas
y leyes culturales. Las leyes técnicas son normas que rigen
la administración de los recursos; las leyes políticas son
las normas y estatutos que promueven el levantamiento de los líderes
(aquellos que usan el poder, las recompensas y la influencia); las leyes
cultura-les son las normas y valores que mantienen a la gente unida alrededor
de un propósito o fin.
Todos estos aspectos (y las leyes
que les son compatibles) afectan la manera como la gente piensa y actúa.
China, por ejemplo, está batallando con un sistema técnico
(Economía) que se está moviendo rápidamente hacia
el capitalismo de mercado, mientras que su sistema político sigue
atado al comunismo totalitario de la vieja escuela, y su sistema cultural
está desgarrándose entre los otros dos componentes.
El autor de The Leadership
Engine, Noel M. Tichy (un no-creyente) señala: “Por otro lado,
en los Estados Unidos, los tres sistemas están más alineados.
El sistema técnico está firmemente arraigado en el capitalismo,
el sistema político es democrático, y el entorno cultural
valora la supremacía de la libertad personal tal y como está
encarnada en el Acta de Derechos” (pág. 36). ¿Recuerda Ud.
Mi comentario de Lucas 16:8 al inicio de este artículo?
Es importante señalar
que algunas veces es difícil diferenciar entre los tres sistemas
debido a que están tan profundamente interrelacionados, pero siempre
los tres se encuentran en operación, y el líder que quiera
hacer una diferencia duradera debe trabajar en los tres sistemas.
Muchos líderes están
habituados a pensar en actividades para dar soporte a sus ideas
y visiones. Lo que los líderes han de hacer es edificar sistemas
que soporten sus ideas. Los sistemas contienen actividades; pero las actividades
solas no constituyen en sí mismas el sistema de respaldo
a la visión del líder.
Una manera útil de comenzar es dibujando una matriz como la siguiente:
En realidad tendrás que
dibujar dos matrices. En uno de los cuadros escribes la descripción
actual (los viejos paradigmas) de los tres sistemas operando
en tu entorno. El ejercicio sirve para un negocio, un ministerio, una Iglesia
local o inclusive nuestro propio hogar.
Luego, en la segunda tabla escribes
los nuevos sistemas que tendrás que implementar si es que
la nueva Verdad va a ser establecida como columna vertebral de lo que estés
edificando. Recuerda: a tu pensar nuevo le corresponde un actuar también
nuevo. Jesús lo dijo de manera más hermosa: “Y nadie
echa vino nuevo (Verdad) en odres (sistemas) viejos; de otra manera, el
vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se
pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar” (Marcos 2:22).
El que tiene oí-dos para oír, oiga.
GOBIERNO Y EDIFICACIÓN DE SISTEMAS Gobierno es una palabra
sumamente rica y con significados e implicaciones sumamente complejas.
En I Ti-moteo 3:12 leemos: “Los diáconos sean maridos de una sola
mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas”. La palabra gobiernen
es la traducción de proistemi [proisthmi]
que a su vez se compone de dos pala-bras: pro que significa delante,
enfrente de, antes de o bien de manera correcta, en
su posición correcta. La otra palabra es histemi que
significa establecer, afirmar, fijar, sostener, hacer estar,
poner al frente, colocar de manera erguida, confirmar.
Así que gobernar es el
proceso mediante el cual las cosas (o bien personas, hijos, hogares, instituciones,
etc.) son establecidas o alineadas en la posición u orden correcto.
Es decir, según el orden de Dios pues todo haya su significado y
propósito en Cristo (Col. 1:16).
Para alcanzar este fin no bastan
las buenas intenciones ni el carisma personal. Se requiere, ante todo,
desarrollar un pensamiento sistémico en el que las palabras,
acciones, actividades, relaciones, decisiones, recursos, sanciones, recompensas,
castigos, normas, etc., hallen su razón de ser en el propósito
dispuesto por Dios para todo lo que se encuentre bajo nuestra jurisdicción.
¿Dónde aprendemos
a pensar de manera sistémica? Respuesta sencilla: en las Escrituras.
El diseño de las Escrituras nos revelan su carácter sistémico.
El carácter de Dios es en sí mismo sistémico. En el
seno de la deidad existe una sistema relacional de seis sentidos:
del Padre al Hijo, del Padre al Espíritu, del Hijo al Padre, del
Hijo al Espíritu, del Espíritu al Padre y del Espíritu
al Hijo. Cada sentido relacional es completo, infinito, eterno, perfecto,
inmutable. Es un sistema relacional gobernado por los principios del PACTO.
El Pacto es en sí mismo un sistema relacional con todos sus
componentes participando de manera harmónica.
Sea lo que sea aquello que Dios
te ha llamado a edificar tienes ante ti una tarea de gobierno. También
es un reto gubernamental. Y si vamos a honrar la verdad del Evangelio
vamos a tener que aprender a edificar los sistemas que establezcan, exalten,
promuevan y defiendan los principios y valores eternos del Evangelio del
Reino. Que en Su Gracia encontremos provisión para así hacerlo.
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